Manuel García-Pelayo Alonso (Corrales del Vino, Zamora, 23 de mayo de 1909-Caracas, Venezuela, 25 de febrero de 1991), jurista español que llegó a presidir el Tribunal Constitucional entre 1980 y 1986, es uno de los más brillante juristas de la España de la segunda mitad del siglo XX. Su obra se centra prioritariamente, en la Teoría del Estado y el Derecho Constitucional, aunque cultivó asimismo otras disciplinas cercanas, como la Historia de las Ideas Políticas y la Ciencia Política.
Durante su vida, el profesor García-Pelayo cultivó el análisis de diferentes materias que de una u otra forma se relacionan con el ejercicio del poder político en su conexión con el Derecho, la tecnología, la burocracia, la dicotomía mitos/logos, la sociología, la historia y la teoría política. Sus tendencias intelectuales, según él mismo, se podrían sintetizar en los siguientes puntos: no haber pertenecido nunca a ninguna escuela específica, ni haberse dedicado permanentemente a un tema solo. El pensamiento de García-Pelayo combina por ello la historia y la teoría política; cree en la vinculación esencial entre el pensamiento político y el devenir histórico; se siente atraído por las categorías de Schmitt y Max Weber para la comprensión de la realidad política; refrenda la decidida apuesta por el pensamiento racional; y postula la convicción en la trascendencia y en la autonomía de lo político.