Presentación
Pascual Sala Sánchez
En el trigésimo año de su existencia, el Tribunal Constitucional ha pronunciado Sentencia en los recursos que impugnaban el nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña. Como se narra con más detalle en el capítulo V de esta memoria, la Sentencia 31/2010, de 28 de junio (seguida por las SSTC 46/2010 y 47/2010, de 8 de septiembre; 48/2010, de 9 de septiembre; 49/2010, de 29 de septiembre; 137/2010 y 138/2010, de 16 de diciembre) ha reafirmado la vigencia efectiva de la Constitución española, que se funda simultáneamente en la Nación española y en la autonomía de sus nacionalidades y regiones plasmada en su respectivo Estatuto de autonomía. Constitución y Estatuto que están, siempre, al servicio de los derechos y libertades de los ciudadanos.
La deliberación y aprobación de estas Sentencias ha gravitado sobre la vida del Tribunal durante gran parte del año, y así queda reflejado en la memoria. Pero ésta muestra que, al mismo tiempo, el Tribunal Constitucional ha mantenido el ritmo en el ejercicio de su delicada misión de mantener la supremacía de la Constitución, el equilibrio entre los poderes públicos y la garantía de los derechos y libertades ciudadanos. Quienquiera que se adentre en la lectura de la crónica de la jurisprudencia emanada del Pleno, las Salas y las Secciones del Tribunal podrá comprobarlo.
Las estadísticas jurisdiccionales que la acompañan corroboran que la justicia constitucional ha mantenido con pulso firme la defensa de la Constitución durante el año. El Tribunal ha solventado más de diez mil asuntos (10.230 exactamente), consiguiendo por cuarto año consecutivo resolver más recursos que los promovidos ante él por los ciudadanos en amparo de sus derechos; los poderes públicos, en defensa de sus competencias; las minorías políticas en aras de la participación política o de la impugnación de leyes tachadas de contrarias a la Constitución; y los Tribunales del Poder Judicial, para afianzar la constitucionalidad de las leyes que aplican.
Esta incesante labor, decisivamente favorecida por la reforma de la Ley rectora del Tribunal aprobada por las Cortes Generales en el año 2007 (modificaciones legislativas proseguidas con las Leyes Orgánicas 1/2010 y 8/2010, de que se da cuenta en el capítulo III), ha permitido que un año más se reduzcan las bolsas de recursos pendientes de resolución y los tiempos de espera necesarios para que el Tribunal juzgue los asuntos sometidos a su jurisdicción. Éste es un objetivo en el que el Tribunal lleva empeñado desde hace años, y que proseguirá sin descanso en el futuro hasta terminar de conseguir la respuesta jurisdiccional más rápida que sea compatible con la serena e imparcial consideración de todos y cada uno de los recursos, cuestiones y conflictos presentados ante él.
En el desempeño de esta labor ha sido determinante la actuación de la Presidenta doña María Emilia Casas quien, junto con los demás Magistrados que habían sido nombrados a propuesta del Senado en 1998, ha visto prorrogado un año más su mandato y su servicio en el Tribunal Constitucional.
Sólo cuando el año tocaba a su fin se llevó a cabo la renovación parcial del Tribunal, largamente demorada desde el año 2007, y que no concluiría hasta el mes de enero de este año 2011 con la toma de posesión de los nuevos Magistrados. Ello explica que la memoria dé cuenta, excepcionalmente, de sucesos acaecidos después del 31 de diciembre.
En el acto de la renovación, celebrado el 12 de enero de 2011, la Presidenta Casas denunció, con serena firmeza, el grave incumplimiento de la Constitución que supone que las renovaciones del Tribunal no se hagan cada tres años, tal y como ordena la Constitución. Todavía hoy seguimos esperando que se produzca la designación de los Magistrados que debe proponer el Congreso de los Diputados, cuyo mandato venció el pasado mes de noviembre de 2010. Y que, de una vez, sea llenado el doloroso hueco en el estrado provocado por el fallecimiento de nuestro colega don Roberto García-Calvo en el año 2008. En relación con estos temas no puedo más que hacerme eco del Acuerdo adoptado por el Pleno del Tribunal el 21 de diciembre de 2010 y de las palabras, pronunciadas en nombre de todos, por la Presidenta Casas en su despedida, que se incluyen en un anexo a esta memoria.
En esas palabras de despedida, la Presidenta a quien me honro en suceder dejó hecha una breve semblanza de los Magistrados que con ella terminaban su mandato en el Tribunal, continuando la tradición iniciada por el Presidente Tomás y Valiente en su despedida de 1992: “Vicente Conde, quien a su laboriosidad incesante y su atenta preocupación por la justicia de cada caso concreto ha sabido aunar la generosidad en el servicio a la Constitución y el acierto cuando tuvo que presidir el Pleno en momentos difíciles. Jorge Rodríguez Zapata, quien fue designado oportunamente para sustituir la llorada pérdida del maestro Fernando Garrido Falla, ha enriquecido con sus ideas el caudal de la jurisprudencia constitucional. Y qué puedo decir de Guillermo Jiménez, cuya infatigable labor como magistrado se ha doblado con la de una vicepresidencia ardua, en cuyo desempeño ha brillado su calidad humana”.
A mí toca ahora manifestar el agradecimiento del Tribunal a doña María Emilia Casas Baamonde. Puso al servicio de la jurisdicción constitucional sus saberes universitarios y sus cualidades personales. Y fue una Presidenta que desempeñó sus deberes con una dedicación y una tenacidad ejemplares: en unas circunstancias difíciles mantuvo el pulso del Tribunal sin desfallecimientos.
Es de desear que no vuelvan a producirse las encrespadas circunstancias vividas por el Tribunal Constitucional en el año del que da cuenta esta memoria. En cualquier caso, a los Magistrados toca simplemente reafirmar nuestro decidido empeño al servicio de la jurisdicción constitucional. En esa certeza queremos que descanse la confianza de los ciudadanos en el régimen de libertades que nos cumple garantizar y al que este Tribunal ha venido sirviendo desde su constitución en 1980, de la que en 2010 se cumplieron los primeros treinta años.
El texto de esta duodécima Memoria del Tribunal es, igual que las anteriores, el resultado del excelente trabajo de los diferentes servicios de la casa, dirigidos desde la Secretaría General. Mi felicitación a todos ellos.
Madrid, marzo de 2011.