Presentación de la memoria 2004 

Presentación de la Excma. Sra. Presidente del Tribunal Constitucional, Doña María Emilia Casas Baamonde.

María Emilia Casas Baamonde

Como viene siendo habitual desde hace ya unos años, también en éste, en el que se cumplen los primeros veinticinco años de su existencia, el Tribunal Constitucional quiere hacer públicos los pormenores más significativos de su trabajo, así como dar cuenta de los avatares de su organización y funcionamiento, especialmente interesantes en un año de renovación parcial como ha sido el 2004.

En efecto, en junio del pasado año se renovó parcialmente el Tribunal Constitucional, una vez que S.M. el Rey hubo nombrado a los Magistrados que el Gobierno (don Manuel Aragón Reyes y don Pablo Pérez Tremps) y el Consejo General del Poder Judicial (don Ramón Rodríguez Arribas y don Pascual Sala Sánchez) habían propuesto de acuerdo con la correspondiente previsión constitucional.

Al igual que en las Memorias precedentes, la parte central de ésta consiste en una presentación de la actividad jurisdiccional del Tribunal, analizando los diferentes tipos de resoluciones dictadas, así como la evolución tanto de la demanda de justicia constitucional en sus diferentes vertientes, como de las decisiones del Pleno y de las Salas del Tribunal.

Las cifras estadísticas siguen siendo tan elocuentes como en años anteriores, de manera que el comentario que merecen no puede separarse de la pauta señalada por los Presidentes del Tribunal que me han precedido. Una vez más ha aumentado el número de asuntos ingresados, situándose al filo de los ocho mil (7951), la inmensa mayoría de los cuales han sido recursos de amparo (7814). En el ámbito del Pleno, los recursos de inconstitucionalidad (45, de los cuales 11 son repetitivos) se mantienen en la línea descendente marcada en el año 2003 (en el que se registraron 36 asuntos nuevos frente a 61 del 2002), en tanto que los conflictos positivos de competencia (17) experimentan una disminución respecto de los del año 2003 (22), si bien siguen muy por encima de los registrados en el 2002 (10). Un total de 70 cuestiones de inconstitucionalidad supone una clara disminución por contraste con las 96 registradas en el año 2003. Los grandes números de asuntos ingresados se cierran con cuatro conflictos en defensa de la autonomía local y un requerimiento sobre la constitucionalidad de un tratado.

En el lado de las resoluciones dictadas por el Tribunal, las cifras ascienden a un total de 7823 (7251 definitivas), lo que supone un significativo incremento respecto del año anterior (7259). De ese total, 256 han sido Sentencias. Muy notable ha sido el incremento del número de Autos (537, frente a 267 del 2003), así como el de las providencias de inadmisión y terminación (6630, frente a 5861). Las providencias de admisión, en cambio, han disminuido (400, frente a 739). Con todo, la imposibilidad de hacer frente al volumen de trabajo acumulado y de nuevo ingreso ha vuelto a ponerse, una vez más, de manifiesto. Las soluciones arbitradas con los medios procesales que la legislación ofrece hoy al Tribunal no pueden dar, sencillamente, más de sí que lo que con el esfuerzo de organización y trabajo viene procurando el Tribunal con el mejor empeño y voluntad.

La sociedad española puede estar segura de la voluntad de nuestra institución de responder satisfactoriamente y con celeridad a los diferentes recursos planteados por los particulares y las instituciones. El número de resoluciones dictadas por este Tribunal año tras año así lo evidencian. Sin embargo, los esfuerzos de racionalización y agilización en lo modos de organización del trabajo, así como la dedicación ejemplar de los Letrados y del resto del personal dela institución ?dedicación que deseo resaltar y sinceramente agradecer? quizá no sean suficientes para responder con la celeridad requerida por la sociedad a la demanda de justicia constitucional por ella planteada. Por ello, el año 2005, en el que se cumple el XXV aniversario de nuestra institución, ofrece, desde mi punto de vista, una ocasión inmejorable para reflexionar sobre la oportunidad de una reforma de la Ley Orgánica de nuestro Tribunal.

Esta Memoria, exactamente igual que las anteriores, es el resultado del excelente trabajo de los diferentes servicios de la casa, dirigidos desde la Secretaría General.

Madrid, mayo de 2005

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