Manuel Jiménez de Parga y Cabrera
Por tercer año consecutivo, el Tribunal Constitucional rinde cuenta a la opinión pública con la Memoria de sus actividades durante el año 2001. Su estructura y contenido se ajustan en lo fundamental a las ediciones precedentes, respondiendo sus variantes a las circunstancias propias del año examinado. También ahora, como en la Memoria del año 2000, estas líneas de presentación tienen un carácter descriptivo, pues se incorporan como anexos las intervenciones del Presidente Cruz Villalón y la mía propia en las sesiones públicas de renovación parcial del Tribunal y de toma de posesión de la nueva Presidencia. Las consideraciones que en ellas se contienen permiten excusar en estas primeras páginas el tono reflexivo que se imprimió a las que abrían la Memoria de 1999.
A finales del año 2001 culminó el proceso de renovación parcial del Tribunal iniciado en primavera, cuando se comunicó al Congreso de los Diputados, con la debida antelación de cuatro meses, que procedía iniciar los trámites para la sustitución de los Magistrados designados por la Cámara en 1992. Una vez más, el proceso se ha dilatado en exceso y la renovación, señalada para el mes de julio, sólo pudo realizarse en el de noviembre. En estas páginas se consigna la nueva composición personal de la institución y la distribución de sus Magistrados en Salas y Secciones.
Como ya viene siendo tradición, la parte central de la Memoria es la dedicada a la exposición resumida del contenido de nuestras resoluciones más relevantes, destacándose también por su interés el apartado relativo a las estadísticas, ordenadas alrededor de los criterios ya utilizados en las ediciones anteriores.
Siendo año de renovación, el 2001 arroja unas cifras globales que pueden ser indicativas de un cierto espíritu de transitoriedad característico de toda época de mudanza. Así, frente a las 312 Sentencias dictadas el año anterior, se han dictado un total de 240. Con todo, el conjunto de resoluciones definitivas dictadas durante el año alcanza las 6108, cifra que, siendo ligeramente inferior a la del año 2000 (6558), está muy por encima de la que arrojan las estadísticas de los años 1997 a 1999, que no superaron las 5000. No ha disminuido, por el contrario, el número de asuntos ingresados, que se eleva hasta los 6934. En particular, el fuerte incremento de los asuntos de Pleno en el año 2000 -cuando se registraron 139, frente a los 69 del año 1999- se ha visto superado en el 2001, con un total de 148, cuyo desglose arroja una disminución en el número de los recursos de inconstitucionalidad (26 frente a 32) y de los conflictos (17 frente a 19) y un notable aumento en el de cuestiones de inconstitucionalidad (104 frente a 83). El volumen de recursos de amparo, por su parte, ha superado al incremento del año anterior (6786 frente a 6762), que ya supuso el mayor crecimiento en términos absolutos -y posiblemente también porcentuales- de la historia del Tribunal. En contraste, los recursos de amparo admitidos a trámite son aún menos que en el año 2000 (172 frente a 213, lo que supone un 3,23 por 100), habiéndose resuelto por Sentencia más asuntos (238) que los admitidos.
Los esfuerzos del Tribunal por reducir el tiempo que media entre el ingreso de un asunto y su resolución por Sentencia se han traducido, en cuanto al Pleno se refiere, en el cierre del año 1992, quedando 3 asuntos pendientes del año 1993 y 4 de 1994, de manera que puede darse por alcanzada la meta propuesta en la Presentación de la Memoria precedente, por más que también ahora deba insistirse en subrayar que se trata de una situación nada satisfactoria.
Esta tercera edición de la Memoria del Tribunal se ha elaborado en unos plazos todavía menores que los del pasado año. Es de agradecer a la Secretaría General, bajo cuya dirección se han coordinado los Servicios que la han hecho posible, su decidido empeño en sacar a la luz estas páginas con tanta celeridad en los tiempos y calidad y rigor en sus contenidos.
Madrid, marzo de 2002